Efectos perjudiciales provocados por los refrescos y bebidas energéticas


El consumo de bebidas carbonatadas es, hoy en día, un hábito común en gran parte de la población y su ingesta continúa en aumento cada día. Aunque los más conocidos son los refrescos de cola, englobamos en esta lista todo tipo de gaseosas y limonadas comerciales “refrescos con burbujas”, así como otras bebidas sin burbujas, pero también pertenecientes al grupo de los refrescos (Nestea, Aquarius, etc…), y las archiconocidas bebidas revitalizantes del tipo RedBull. A pesar de llevar siempre asociados anuncios comerciales donde se observan familias, deportistas y gente con hábitos saludables, el resumen de todas las bebidas sería lo siguiente: AZÚCARES + ÁCIDOS. No nos dejemos engañar por complementos con nombres como “light o zero” que sólo indican que el contenido de azúcar debería estar reducido, o ser inexistente, si bien, los ácidos y demás compuestos poco saludables de estos productos siguen presentes en su composición.

Una lata de refresco de 330ml  ———– 39 gramos de azúcar (10 terrones de azúcar).

Obviamente, en este artículo nos centraremos en sus efectos sobre los dientes, pero está totalmente demostrado su asociación con enfermedades como la diabetes y la obesidad, que desgraciadamente están cada vez más presentes en nuestros niños.

Numerosos estudios concluyen que aquellas bebidas con mayores concentraciones de ácido son más destructivas para el esmalte del diente (lo que vemos por fuera), y será el principal afectado por el consumo de este tipo de refrescos.

En conclusión, hay que evitar éste tipo de bebida y consultar tu dentista de confianza si te surge cualquier duda.